viernes, 9 de octubre de 2009

reedición.Karmafuncional

Karmafuncional.

Escena I

(...Este es el contestador de Paul Escher. Por favor, deja tu mensaje después de la señal....)
- ¿Hola Paul...? Dile a la gente que la espero en casa de Amanda, a la misma hora de siempre, tengo que comentarles algo. Por favor, que estén los de siempre, ya sabes a qué me refiero y que no falte nadie, ya me decidí. Yo paso a buscar a Valentina. Nos vemos.

Colgó el teléfono y fue casi instantáneo, las nubes que se habían empezado a acumular generosamente durante toda la tarde empezaron a caer sobra la ciudad en forma de agua, lluvia, tiñendo la ciudad de gris, el panorama perfecto, ni siquiera se molesto en tomar su paraguas, al fin y al cabo era una tarde de verano y la lluvia iba a calmar su pesadez.

- ¡Rápido, rápido! ¡Que ahí viene! - dijo Laurence mientras todos corrían a la puerta con el corazón en la boca y ansias de especular con qué vendría esta vez. La puerta se abrió con un pequeño chillido sutil, casi tétrico. Entró y, con la mirada perdida, hizo un paneo de todo el salón , no faltaba nadie excepto James, no resultaba extraño, era su manera de ser y llegar tarde era un hábito escrito en sus genes. Mirada perdida sumisa en los pensamientos... ya estaba dentro.

[ Libérame, libérame y haz que mi mente vuele... ]

reedición.Karmafuncional

Escena I

(...Este es el contestador de Paul Escher. Por favor, deja tu mensaje después de la señal....)
- ¿Hola Paul...? Dile a la gente que la espero en casa de Amanda, a la misma hora de siempre, tengo que comentarles algo. Por favor, que estén los de siempre, ya sabes a qué me refiero y que no falte nadie, ya me decidí. Yo paso a buscar a Valentina. Nos vemos.

Colgó el teléfono y fue casi instantáneo, las nubes que se habían empezado a acumular generosamente durante toda la tarde empezaron a caer sobra la ciudad en forma de agua, lluvia, tiñendo la ciudad de gris, el panorama perfecto, ni siquiera se molesto en tomar su paraguas, al fin y al cabo era una tarde de verano y la lluvia iba a calmar su pesadez.- ¡Rápido, rápido! ¡Que ahí viene! - dijo Laurence mientras todos corrían a la puerta con el corazón en la boca y ansias de especular con qué vendría esta vez. La puerta se abrió con un pequeño chillido sutil, casi tétrico. Entró y, con la mirada perdida, hizo un paneo de todo el salón , no faltaba nadie excepto James, no resultaba extraño, era su manera de ser y llegar tarde era un hábito escrito en sus genes. Mirada perdida sumisa en los pensamientos... ya estaba dentro.

[ Libérame, libérame y haz que mi mente vuele... ]